El hígado se inflama. Sobreviene la fatiga, la distensión de la zona abdominal, los vómitos… Síntomas, todos ellos, que alertan de una enfermedad que se ha convertido en un grave problema mundial de salud: la hepatitis.
De hecho, la hepatitis viral es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo con 1,34 millones de muertes anuales en el mundo, unas cifras similares a las del VIH/sida, la tuberculosis o la malaria.

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Por eso, en la celebración del Día Mundial contra la Hepatitis no podemos dejar de ahondar en la importancia de un diagnóstico precoz y de fomentar la investigación para conseguir erradicar los cinco tipos que existen antes del 2030. Porque, según explican desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) los científicos han identificado cinco virus: A, B, C, D y E.

Las causas de la hepatitis

Esta dolencia, que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, puede deberse infecciones (viral, bacteriana, etc.), a un problema inmunitario (hepatitis autoinmune) o a un factor de toxicidad (por ejemplo, por alcohol, sustancia tóxicas o fármacos).

Todos los virus causan enfermedades hepáticas, pero guardan rasgos importantes.
Así, por ejemplo, y siguiendo el orden alfabético, en el caso del virus de la hepatitis A (una de las menos graves de los cinco tipos) casi siempre se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados, pero también puede propagar también por ciertas prácticas sexuales.

La mayoría de las veces, este tipo de virus (cuyo periodo de incubación es de entre 14 y 28 días) no causa males mayores, es decir, suelen ser infecciones leves y los afectados se recuperan por completo y “adquieren inmunidad contra infecciones futuras”, explican en la OMS. Pero no hay que confiarse ya que, también existen casos graves que pueden ser potencialmente mortales.
Por ello es esencial vacunarse para prevenir infecciones por este tipo de virus.

En cuanto a la hepatitis B, la infección se puede producir, además de por contacto con líquido seminal infectado, por transmisión vertical, esto es, de madre a bebé. También por transfusiones de sangre contaminada o agujas. Este tipo de virus, afortunadamente, también cuenta con una vacuna para prevenirlo.

No así el virus de la hepatitis C, que se suele contagiar la mayoría de las veces por contacto con sangre contaminada o consumo de drogas inyectables y, aunque también puede transmitirse por contacto sexual, lo cierto es que esta causa es menos frecuente en este tipo de infección. Y uno de los grandes problemas es que no existe una vacuna para prevenir este tipo de virus. A lo que se suma un gran infradiagnóstico.

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Tanto es así, que las comunidades científicas estiman que, en la actualidad, existen casi 200.000 casos ocultos de hepatitis C en nuestro país.
Por este motivo, la definición de una política de screening para detectar los casos ocultos de hepatitis C y que no existe en España es una de las reivindicaciones desde las asociaciones y organizaciones relacionadas con esta patología.

Siguiendo con el abecedario, las infecciones por el virus de la hepatitis D tienen una peculiaridad, y es que se producen en aquellos individuos que previamente se han contagiado por la hepatitis B. Tal y como señalan desde a OMS, la infección simultánea por estos dos virus puede dar lugar a una afección más grave. No obstante, existen vacunas seguras y eficaces contra la hepatitis B que también protegen contra la infección por el VHD.

Por último, la hepatitis E, que se suele transmitir mediante el consumo de agua o alimentos contaminados. Es una causa común en las áreas en desarrollo, aunque también es una patología importante en los países desarrollados. Y pese que hoy en día contamos con vacunas para prevenir esta infección, desde la OMS señalan que tienen una distribución amplia.

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Vacunación

Las vacunas, por lo general, están compuestas por partes del virus, esto lo que consigue es exponer a la persona al virus de manera no infectiva y consiguiendo que cree anticuerpos ante la Hepatitis haciéndole inmune a la infección.

En otros casos, estas vacunas están elaboradas mediante ingeniería genética como en la Hepatitis B. Esto se basa en generar genéticamente proteínas antigénicas “artificiales” del virus en el laboratorio que después producen la respuesta inmune en la persona que reciba dicha vacuna.

 

La Organización Nacional de Afectados por Hepatitis Virales (ONAH), miembro de Somos Pacientes, colabora con la campaña #ShowYourFace de la WHA para la visibilización y la erradicación sobre las hepatitis virales.