Que “al que madruga, Dios le ayuda”, es un dicho muy popular que, no siempre es cierto. Lo que sí lo es, es que aquellos que se levantan temprano y son más productivos por las mañanas están genéticamente programados así. Y no lo decimos nosotros, sino un estudio publicado en la revista científica Nature Communications, del que, además, se desprende que quienes están genéticamente programados para levantarse pronto también tienen menos riesgo de sufrir enfermedades mentales como la depresión o la esquizofrenia.

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Un equipo internacional de investigación, encabezado por biólogos de la Universidad de Exeter (Reino Unido) analizó el genoma de 697.828 personas (250.000 individuos de una base de datos en EE UU, y 450.000 de una en el Reino Unido), y concluyeron que existen al menos 351 genes que predisponen a una persona a ser búho (aquellos trabajan mejor por las noches y se acuestan y levantan tarde) o alondra, (quienes son más productivos durante las mañanas).

Al determinar cuáles eran las variantes genéticas que comparten las alondras, los científicos establecieron una relación causa-efecto entre ser madrugador y tener una mayor salud mental. Asimismo, la investigación confirmó que quienes estaban genéticamente predispuestos a ser alondras se dormían de media 25 minutos antes en el día que los búhos.

 

 

Reacción del cerebro a la luz

 

Entre las regiones genómicas identificadas se encuentran las que influyen en el ritmo circadiano, en las que también detectaron presencia de genes expresados en el cerebro y en la retina del ojo. Es decir, tal y como explica Samuel E. Jones, de la Universidad de Exeter, “nuestro trabajo indica que, en parte, los motivos por los que algunas personas son madrugadoras y otras nocturnas se deben a las diferencias que existen entre la manera en que nuestros cerebros reaccionan a las señales de la luz externa y el funcionamiento normal de nuestros relojes internos”.