El aire del exterior fluye por las fosas nasales, laringe, tráquea y bronquios.

El aire del exterior fluye por las fosas nasales, laringe, tráquea y bronquios.

En el maravilloso proceso de respiración, el aire que nos rodea se adentra en nuestro cuerpo a través de las fosas nasales, laringe, tráquea y bronquios.

Estas estructuras juegan un papel fundamental en la inhalación y exhalación, permitiendo que el oxígeno llegue a nuestros pulmones y el dióxido de carbono sea expulsado.

En esta introducción, exploraremos detalladamente cómo el aire del exterior recorre estas vías respiratorias, brindándonos la vida y vitalidad que necesitamos para funcionar correctamente.

¡Acompáñanos en este fascinante viaje por nuestro sistema respiratorio!

El sistema respiratorio: aire, fosas nasales, laringe, tráquea, bronquios

El sistema respiratorio está compuesto por diferentes órganos y estructuras que permiten la entrada y salida de aire en nuestro cuerpo.

Algunos de los principales componentes de este sistema son las fosas nasales, la laringe, la tráquea y los bronquios.

Las fosas nasales son las aberturas en la parte frontal de la nariz que permiten la entrada de aire hacia el sistema respiratorio.

Están revestidas de pequeños vellos llamados cilios, que ayudan a filtrar el aire y retener partículas de polvo y suciedad.

Además, las fosas nasales están recubiertas de una membrana mucosa que ayuda a humedecer y calentar el aire antes de que llegue a los pulmones.

La laringe, también conocida como la caja de la voz, se encuentra en la parte superior de la tráquea.

Contiene las cuerdas vocales, que son dos bandas de músculos que vibran para producir sonidos cuando el aire pasa a través de ellas.

La laringe también tiene la función de proteger las vías respiratorias al cerrarse durante la deglución para evitar que los alimentos y líquidos ingresen a los pulmones.

La tráquea es un tubo largo y flexible que conecta la laringe con los bronquios.

Está formada por anillos de cartílago que le dan soporte y evitan que se colapse.

La tráquea también está revestida de cilios y membrana mucosa, que ayudan a limpiar y humedecer el aire.

Los bronquios son las ramificaciones de la tráquea que se dividen en los pulmones.

Hay dos bronquios principales, uno para cada pulmón, y se subdividen en bronquios más pequeños llamados bronquiolos.

Los bronquios y bronquiolos están revestidos de pequeños cilios que ayudan a mover el moco y las partículas atrapadas fuera de los pulmones.

Recorrido del aire hacia los pulmones

El recorrido del aire hacia los pulmones comienza en las vías respiratorias superiores, que incluyen la nariz y la boca.

El aire entra a través de estas aberturas y pasa por la faringe, donde se une al tubo de la laringe.

A continuación, el aire viaja por la tráquea, un tubo largo y flexible que se encuentra debajo de la laringe.

La tráquea se divide en dos tubos más pequeños llamados bronquios, uno para cada pulmón.

Los bronquios a su vez se ramifican en bronquiolos, que son tubos aún más pequeños.

Los bronquiolos se extienden por todo el tejido pulmonar y se dividen en estructuras llamadas alvéolos.

Los alvéolos son pequeñas bolsas de aire rodeadas de capilares sanguíneos.

Es en los alvéolos donde se produce el intercambio de gases, ya que el oxígeno se difunde desde el aire hacia la sangre y el dióxido de carbono se difunde desde la sangre hacia el aire.

Una vez que el aire ha alcanzado los alvéolos y se ha producido el intercambio de gases, es exhalado a través del mismo recorrido en sentido contrario.

El dióxido de carbono generado como producto de desecho de las células se transporta por la sangre hacia los pulmones, donde se exhala al ambiente al salir por la boca o la nariz.

Conducción del aire hacia los bronquios

La conducción del aire hacia los bronquios es un proceso esencial para la respiración y el correcto funcionamiento del sistema respiratorio.

El aire que inhalamos pasa a través de una serie de estructuras anatómicas que lo dirigen hacia los bronquios, donde se produce el intercambio gaseoso.

1.

Nariz y boca: La conducción del aire comienza en la nariz y la boca, donde se lleva a cabo la inhalación.

Estas estructuras permiten el paso del aire hacia la faringe.

2.

Faringe: La faringe es una estructura en forma de tubo ubicada en la parte posterior de la garganta.

Aquí, el aire inhalado se mezcla con el aire exhalado, y se dirige hacia la laringe.

3.

Laringe: La laringe es la estructura que conecta la faringe con la tráquea.

Contiene las cuerdas vocales y desempeña un papel importante en la fonación.

En la laringe, el aire se dirige hacia la tráquea.

4.

Tráquea: La tráquea es un conducto en forma de tubo que se encuentra en la parte anterior del cuello.

Está compuesta por anillos de cartílago que le proporcionan rigidez.

La tráquea se divide en dos bronquios principales en su parte inferior.

5.

Bronquios: Los bronquios son dos estructuras que se ramifican desde la tráquea y se dirigen hacia los pulmones.

Uno de ellos se dirige al pulmón izquierdo y el otro al pulmón derecho.

Estos bronquios se ramifican en bronquios más pequeños, llamados bronquiolos.

6.

Bronquiolos: Los bronquiolos son tubos más pequeños que se encuentran al final de los bronquios.

Se subdividen en bronquiolos terminales y bronquiolos respiratorios.

Los bronquiolos respiratorios conducen el aire hacia los alvéolos pulmonares, donde se produce el intercambio de gases.

Respira profundamente y disfruta del aire fresco.

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