Quién dijo: las especies no evolucionan, pero las poblaciones sí

En el mundo de la biología, la teoría de la evolución ha desempeñado un papel fundamental en la comprensión de cómo las especies cambian y se adaptan a lo largo del tiempo.

Sin embargo, existe un dicho que ha generado cierta controversia: “las especies no evolucionan, pero las poblaciones sí”.

Esta afirmación, atribuida a un autor desconocido, plantea la idea de que la evolución ocurre a nivel de poblaciones y no a nivel de especies individuales.

En este contenido, exploraremos más a fondo esta perspectiva y cómo puede influir en nuestra comprensión de la evolución biológica.

¡Bienvenido a este fascinante viaje por el mundo de la evolución de las poblaciones!

La teoría de Lamarck y su mensaje

La teoría de Lamarck, también conocida como lamarckismo, fue propuesta por el biólogo francés Jean-Baptiste Lamarck en el siglo XIX.

Esta teoría sostiene que los organismos vivos pueden cambiar y adaptarse a su entorno a lo largo de su vida y que estos cambios se pueden heredar por las generaciones futuras.

El mensaje principal de la teoría de Lamarck es que los organismos vivos tienen la capacidad de adquirir características a lo largo de su vida que les permiten adaptarse mejor a su entorno.

Estas características adquiridas se transmitirían a su descendencia, lo que daría lugar a cambios evolutivos en la población.

Lamarck propuso dos principios fundamentales para explicar esta teoría.

El primero es el principio del uso y desuso, que sostiene que las partes del cuerpo que se utilizan con mayor frecuencia se fortalecen y se desarrollan, mientras que las partes que no se utilizan se debilitan y se atrofian.

Por ejemplo, Lamarck argumentaba que el cuello de las jirafas se alargaba a lo largo de su vida debido al esfuerzo constante de alcanzar hojas de árboles altos.

El segundo principio propuesto por Lamarck es la ley de la herencia de los caracteres adquiridos.

Según este principio, las características adquiridas por un organismo durante su vida se transmiten a su descendencia.

Por ejemplo, si una jirafa alarga su cuello a lo largo de su vida, sus crías también tendrán cuellos más largos.

Sin embargo, la teoría de Lamarck ha sido ampliamente refutada y reemplazada por la teoría de la selección natural propuesta por Charles Darwin.

La teoría de Lamarck no tiene en cuenta la importancia de los genes en la herencia de las características, ni cómo los cambios en el ambiente pueden seleccionar las variaciones favorables.

Teoría evolutiva de Lamarck y Darwin

La teoría evolutiva de Lamarck y Darwin son dos enfoques diferentes pero complementarios para explicar el proceso de evolución de las especies a lo largo del tiempo.

Lamarckismo:

Jean-Baptiste Lamarck fue un biólogo francés que propuso una teoría evolutiva en el siglo XIX.

Según Lamarck, los organismos pueden cambiar y adaptarse a su entorno durante su vida y transmitir estas características adquiridas a su descendencia.

Esto se conoce como la “ley de los caracteres adquiridos”.

Lamarck argumentaba que los organismos desarrollaban nuevas características a lo largo de su vida en respuesta a las necesidades de su entorno.

Estas características se transmitirían a las generaciones futuras, lo que resultaría en un cambio evolutivo gradual a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, Lamarck sugirió que el cuello largo de las jirafas se había desarrollado a través de generaciones de jirafas estirando sus cuellos para alcanzar hojas altas.

Según su teoría, el uso frecuente de los músculos del cuello provocaba su alargamiento y, a su vez, esta característica se transmitía a las crías.

Sin embargo, la teoría de Lamarck fue ampliamente rechazada debido a la falta de evidencia empírica y a la falta de comprensión sobre los mecanismos de la herencia.

A pesar de esto, su trabajo sentó las bases para futuras investigaciones en el campo de la evolución.

Darwinismo:

Charles Darwin, un naturalista inglés, es conocido por su teoría de la evolución a través de la selección natural.

Darwin propuso que la evolución ocurre debido a la variabilidad genética dentro de una población y la selección de los individuos mejor adaptados a su entorno.

Según la teoría de Darwin, los individuos con características favorables tienen una mayor probabilidad de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo estas características a sus descendientes.

Con el tiempo, esta selección natural lleva a cambios en la frecuencia de los genes en una población, lo que resulta en la evolución de nuevas especies.

Darwin también argumentó que la evolución ocurre a través de un proceso gradual y acumulativo a lo largo de millones de años.

Esto se debe a la selección natural actuando sobre pequeñas variaciones en las características de los organismos.

La teoría de Darwin fue respaldada por evidencia empírica, como la observación de la variación de especies en diferentes islas de las Galápagos y el registro fósil que muestra cambios graduales a través del tiempo.

Las tres leyes de Lamarck

son principios propuestos por el biólogo Jean-Baptiste Lamarck en el siglo XIX para explicar la evolución de las especies.

Estas leyes fueron formuladas antes de que se conocieran los mecanismos de la herencia y la genética, por lo que hoy en día se consideran incorrectas desde el punto de vista científico.

1.

Ley del uso y desuso: Según esta ley, los órganos o estructuras de un organismo se desarrollan si se utilizan con frecuencia y se atrofian si no se utilizan.

Lamarck creía que los caracteres adquiridos durante la vida de un organismo se transmitían a la siguiente generación.

Por ejemplo, si una jirafa estiraba su cuello para alcanzar las hojas de los árboles, con el tiempo su descendencia tendría cuellos más largos.

Sin embargo, hoy sabemos que los caracteres adquiridos durante la vida de un organismo no se transmiten a través de la herencia.

2.

Ley de la herencia de los caracteres adquiridos: Esta ley sostiene que los caracteres adquiridos durante la vida de un organismo se transmiten a su descendencia.

Lamarck creía que los cambios en los órganos o estructuras de un organismo debido al uso o desuso se incorporaban a su código genético y se transmitían a la siguiente generación.

Sin embargo, esta idea no está respaldada por la evidencia científica actual.

3.

Ley del impulso vital: Según esta ley, los organismos tienen un impulso interno que los lleva a evolucionar hacia formas más complejas y perfectas.

Lamarck creía que los organismos tenían una tendencia innata a mejorar y adaptarse a su entorno.

Sin embargo, esta idea no está respaldada por la teoría de la evolución actual, que se basa en la selección natural y la variación aleatoria.

La evolución no espera, ¡adapta y avanza!