El sistema nervioso: voluntario e involuntario, una mirada completa.

El sistema nervioso: voluntario e involuntario, una mirada completa.

El sistema nervioso es uno de los sistemas más fascinantes y complejos del cuerpo humano.

Es responsable de coordinar y controlar todas las funciones del organismo, desde los movimientos musculares hasta las respuestas emocionales.

Sin embargo, el sistema nervioso no es una entidad única, sino que se divide en dos partes fundamentales: el sistema nervioso voluntario y el sistema nervioso involuntario.

En esta introducción, exploraremos en detalle cada uno de estos sistemas y cómo trabajan en conjunto para mantener nuestro cuerpo en equilibrio.

¡Acompáñanos en este recorrido por el sistema nervioso: voluntario e involuntario, una mirada completa!

Función del sistema nervioso voluntario

El sistema nervioso voluntario es una parte del sistema nervioso que se encarga de controlar las acciones conscientes del cuerpo humano.

Está compuesto por el cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos.

La función principal del sistema nervioso voluntario es la de permitirnos realizar movimientos voluntarios y conscientes, como caminar, hablar, escribir, entre otros.

Estas acciones son controladas por el cerebro, que envía señales eléctricas a través de la médula espinal y los nervios periféricos hacia los músculos.

Además de controlar los movimientos voluntarios, el sistema nervioso voluntario también se encarga de recibir información sensorial del entorno y transmitirla al cerebro para su procesamiento.

Esto nos permite percibir estímulos como el tacto, el dolor, la temperatura, el gusto y el olfato.

El sistema nervioso voluntario también juega un papel importante en la regulación de las funciones internas del cuerpo, como la respiración, la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

A través de señales nerviosas, el cerebro puede enviar órdenes a los órganos y tejidos para que realicen ciertas acciones.

Es importante destacar que el sistema nervioso voluntario trabaja en conjunto con el sistema nervioso autónomo, que se encarga de controlar las funciones involuntarias del cuerpo, como la digestión, la circulación sanguínea y la secreción de hormonas.

Control del movimiento de los ojos: el cerebro.

El movimiento de los ojos es controlado por una serie de estructuras en el cerebro.

Estas estructuras trabajan en conjunto para permitir que los ojos se muevan de manera coordinada y precisa.

1.

Corteza visual: La corteza visual es la región del cerebro responsable de procesar la información visual.

Esta región recibe señales de los ojos y ayuda a interpretar y comprender lo que estamos viendo.

Además, la corteza visual también juega un papel importante en el control del movimiento de los ojos.

2.

Núcleos oculomotores: Los núcleos oculomotores son grupos de células nerviosas ubicadas en el tronco cerebral y en el cerebro medio.

Estos núcleos son responsables de enviar señales a los músculos que controlan el movimiento de los ojos.

Existen diferentes núcleos oculomotores que controlan movimientos específicos, como el movimiento horizontal, vertical y rotacional de los ojos.

3.

Sistema de seguimiento ocular: El cerebro utiliza un sistema de seguimiento ocular para controlar el movimiento suave y continuo de los ojos.

Este sistema se basa en la retroalimentación visual y en señales enviadas desde la corteza visual hacia los núcleos oculomotores.

El sistema de seguimiento ocular es esencial para fijar la mirada en un objeto en movimiento y seguirlo de manera precisa.

4.

Reflejos oculares: El cerebro también controla los reflejos oculares, que son movimientos rápidos y automáticos de los ojos en respuesta a estímulos externos.

Estos reflejos son importantes para proteger los ojos de posibles daños y para mantener una visión clara y estable.

Algunos ejemplos de reflejos oculares son el reflejo de parpadeo y el reflejo de convergencia.

Funciones del sistema nervioso: voluntarias e involuntarias

El sistema nervioso es una red compleja de células y tejidos que se encarga de coordinar y controlar las actividades del cuerpo.

Está compuesto por el sistema nervioso central (SNC), que incluye el cerebro y la médula espinal, y el sistema nervioso periférico (SNP), que incluye los nervios que se extienden por todo el cuerpo.

Las funciones del sistema nervioso pueden clasificarse en dos categorías principales: voluntarias e involuntarias.

Las funciones voluntarias son aquellas que podemos controlar conscientemente, mientras que las funciones involuntarias son aquellas que ocurren automáticamente sin nuestra conciencia o control directo.

Funciones voluntarias:
1.

Movimiento: El sistema nervioso nos permite realizar movimientos voluntarios, como caminar, correr, escribir, etc.

El cerebro envía señales a los músculos a través de los nervios para que se contraigan y produzcan movimiento.

2.

Habla: El sistema nervioso también controla la producción de sonidos y el habla.

El cerebro coordina los movimientos de los músculos involucrados en la producción del habla, como los músculos de la lengua, los labios y la laringe.

3.

Pensamiento y razonamiento: El cerebro es responsable de nuestras capacidades cognitivas, como el pensamiento, el razonamiento, la memoria y el aprendizaje.

Estas funciones nos permiten procesar información, resolver problemas y tomar decisiones.

4.

Percepción sensorial: El sistema nervioso nos permite percibir y procesar información sensorial del entorno, como el tacto, la vista, el oído, el olfato y el gusto.

El cerebro interpreta estas señales sensoriales y nos permite experimentar el mundo a nuestro alrededor.

Funciones involuntarias:
1.

Regulación del ritmo cardíaco y la presión arterial: El sistema nervioso controla automáticamente el ritmo cardíaco y la presión arterial para mantener un equilibrio adecuado en el cuerpo.

El sistema nervioso autónomo, una parte del SNP, se encarga de regular estas funciones involuntarias.

2.

Control de la respiración: El sistema nervioso también controla automáticamente la respiración, regulando el ritmo y la profundidad de la misma.

El centro respiratorio en el tronco encefálico envía señales a los músculos respiratorios para que se contraigan y relajen de manera coordinada.

3.

Control de la digestión: El sistema nervioso autónomo también controla la digestión de los alimentos en el tracto gastrointestinal.

Regula la producción de ácidos estomacales, la contracción de los músculos intestinales y la secreción de enzimas digestivas.

4.

Regulación de la temperatura corporal: El sistema nervioso ayuda a mantener la temperatura corporal dentro de un rango normal.

Cuando el cuerpo se sobrecalienta, se activan mecanismos de enfriamiento, como la sudoración, y cuando el cuerpo se enfría, se activan mecanismos de calentamiento, como la contracción de los vasos sanguíneos.

Cuida y escucha tu sistema nervioso siempre.

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