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Existe un gen que regula las llamadas células ciliadas externas, muy importantes para la audición, ya que son las primeras que se pierden en el oído interno a medida que vamos envejeciendo. Y dicho gen, conocido como Ikzf2 acaba de ser descubierto por un equipo de investigadores de Estados Unidos y Reino Unido.

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Semejante hallazgo de este gen Ikzf2 ayudará a los investigadores a entender mejor este tipo de células y a desarrollar tratamientos para esa sordera común relacionada con la edad. “Las células ciliadas externas son las primeras células del oído interno que se pierden a medida que envejecemos. La pérdida auditiva relacionada con la edad le sucede a todo el mundo. Incluso un joven de 30 años ha perdido algunas de las células ciliadas externas que perciben sonidos de tonos más altos. Simplemente, la exposición al sonido, en especial los ruidosos, posiblemente causan daño a estas células”, explica Ronna Hertzano, profesora asociada del Departamento de Otorrinolaringología-Cirugía de Cabeza y Cuello, Anatomía y Neurobiología, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland (EE.UU), cuya investigación se publica en la revista Nature.

Nuestro oído interno tiene dos tipos de células ciliadas que son necesarias para oír: las internas, que convierten los sonidos en señales neuronales que viajan al cerebro, y las externas, que funcionan amplificando y afinando sonidos. Sin estas últimas, el sonido no es suficiente y las células ciliadas internas no envían señales a nuestro cerebro. Por ello es tan importante su función para no quedarnos sordos con la edad.

El equipo de investigadores se puso manos a la obra, y descubrió un gen implicado en la regulación y desarrollo de estas células ciliadas externas. El estudio se llevó a cabo en roedores, gracias a los cuales pudieron descubrir la función biológica y el papel que juega en el desarrollo de las células ciliadas externas del mencionado gen Ikzf2.

Los científicos observaron que este gen codifica una proteína llamada Helios que controla la expresión de otros genes. Así, los investigadores vieron que la mutación genética en los ratones modificaba un aminoácido en una parte de esta proteína y alteraba su actividad reguladora.

Introdujeron entonces un virus creado para sobreexpresar las células ciliadas del oído interno de los ratones y observaron que algunas de ellas se volvieron más similares a las externas. En particular, las internas con exceso de proteína Helios comenzaron a producir prestina (proteína electromotora necesaria para la amplificación del sonido) y mostraron electromotilidad, una propiedad limitada a las células ciliadas externas. Por lo tanto, Helios puede hacer que las células ciliadas internas adopten características críticas de las células ciliadas externas. “El desarrollo de terapias para la pérdida auditiva relacionada con la edad es uno de los grandes desafíos de la Ciencia. Comprender los programas genéticos responsables del desarrollo de las células ciliadas conductoras del sonido dentro del oído interno es fundamental para explorar vías para la regeneración de estas células que se pierden con los años”, explicó Steve Brown, director del MRC Harwell Institute (Reino Unido).