Las enfermedades alimentarias como las intolerancias están en boca de todos. Cada vez son más las personas que se interesan por su salud en este sentido y quieren saber a qué tipo de alimentos son intolerantes o pueden afectar a su salud. Y, en la actualidad, la intolerancia a la lactosa y la celiaquía son las que más incidencia tienen en España, pero ojo, la enfermedad celiaca no es una intolerancia como tal, ya que su causa no es metabólica si no inmunológica.
La incidencia de intolerantes a la lactosa es mucho mayor que la de la celiaquía, y según la Sociedad Española de Patología Digestiva llega a cifras del 30% al 50% de la población. En cambio, la población celiaca es solo un 1%, aunque cada año en España aumenta un 15%.

Pese a que ambas patologías son trastornos digestivos, cursan de manera muy distinta. La celiaquía se produce por una respuesta inmunológica ante la exposición al gluten (proteína que aparece en cereales como el trigo, la cebada, el centeno o la avena), mientras que la intolerancia a la lactosa se produce por la incapacidad de metabolizar la lactosa (azúcar de la leche). No obstante, y a pesar de esto, ambas pueden estar muy relacionadas, ya que muchos celiacos también son intolerantes a la lactosa.

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Causas de la intolerancia a la lactosa

 

La causa que provoca la intolerancia a la lactosa puede tener un origen genético, es decir, las alteraciones en el gen que produce la enzima encargada de metabolizar la lactosa (lactasa), pueden reducir sus niveles hasta el punto de impedir la asimilación de este azúcar. Pero también la intolerancia a la lactosa puede estar causada por el daño producido en el intestino de otro tipo de trastorno digestivo como la celiaquía. Esto se debe a que la inflamación que causa la respuesta inmunitaria ante la presencia del gluten en el intestino delgado de los celiacos recién diagnosticados (o no diagnosticados) puede provocar, a su vez, una menor producción de lactasa y en consecuencia una intolerancia a la lactosa adquirida o transitoria.
Cuando esto ocurre, lo normal es que tras el diagnóstico de la celiaquía una dieta sin gluten haga que se recupere la producción normal de lactosa. Si, por el contrario, los niveles de lactosa no se recuperasen estaría indicada la prueba genética de intolerancia a la lactosa 

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Esperamos que toda esta información te haya sido de ayuda. No obstante, y como siempre decimos, lo mejor que puedes hacer es consultar a tu médico, ya que cada persona es diferente y con los temas de salud no se puede generalizar.
Si necesitas más información, ya sabes que puedes contactarnos o dejarnos un comentario.